En muchas ocasiones encontramos productos con etiquetas de “bajo contenido en azúcares”, “sin azúcares”, “sin azúcares añadidos” o “light”. Los alimentos que aparecen bajo estas etiquetas no tienen la obligación legal de presentar menos calorías que sus equivalentes azucarados. Esta tendencia puede generar confusión entre los consumidores y dar a entender que estos productos “light” son menos calóricos que sus versiones azucaradas, pero en muchos casos esto no es así.

El azúcar aporta de manera natural, a parte del dulzor, muchas otras propiedades: modifica la textura de los productos, interactúa con otros ingredientes y aporta volumen, además de otras funciones como la de substrato de fermentación, conservante natural y precursor natural del color y del sabor.

Por todo esto, es frecuente que los productos sin azúcar tengan mayor número de ingredientes (aditivos o no) y/o más calorías, ya que si se elimina o se reduce el azúcar de su composición es necesario sustituir todas las funciones anteriores con otros ingredientes.

En la actualidad, no existe un “sustituto universal” del azúcar que realice todas las funciones que esta desempeña aportando menos calorías.

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