Si horneas en blanco la masa que utilizas para tus tartas, conseguirás que la base no se ablande durante la cocción y sobre todo que, al servirla, las porciones de tu preparación no se desmoronen.

Apunta esta sencilla técnica con la que tus recetas quedarán perfectas.

Hornear en blanco significa hornear la masa antes de añadir el relleno. Esta masa puede ser una masa quebrada o una masa de hojaldre, algunas de las más utilizadas como base de tartas o tartaletas.

Comienza extendiendo, con ayuda de un rodillo, la masa sobre una superficie enharinada o azucarada, según indique la receta.

A continuación, cubre con la masa el interior del molde que hayas elegido para tu elaboración  y presiona sobre las paredes para que se adhiera bien.

Pasa el rodillo con cuidado por el borde del molde, y retira la masa sobrante. Seguidamente, mete el molde en el frigorífico durante unos 10 minutos.

Pasado ese tiempo, pincha el fondo de la masa varias veces con un tenedor para que durante el horneado salga el vapor.

A continuación, forra la masa con un papel antiadherente y coloca sobre el papel unas canicas de cerámica como las que ves en la imagen.

*Si no dispones de las canicas puedes utilizar un puñado de legumbre seca o arroz, que podrás usar en varias ocasiones.

Hornea la masa a la temperatura y tiempo que indique la receta.

Cuando esté horneada, retira el peso y el papel antiadherente y rellena tu tarta con los ingredientes elegidos (fruta, crema,…) y continúa con el proceso de elaboración.

Si horneas en blanco la receta se hará a la perfección en el tiempo indicado.

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